Libres

A María Elena… gracias por todo y perdón por los errores de la tonta juventud

Hay personas que pasan por nuestras vidas sin pena ni gloria… pero hay otras que aunque dejen de verse por muchos años, estarán siempre allí, ya sea por los recuerdos de momentos vividos o porque marcaron nuestra personalidad y carácter. María Elena Salazar es una de esas personas que siempre estará en mi vida por ambas razones.

Te fuiste de este mundo el viernes 2 de enero de 2015. Yo no estaba en el país, me enteré por Facebook. No lo podía creer. Tenía años de no verte. Creo que la última vez que te vi fue a la entrada de un restaurante. Ibas con tu novio y me contabas que pronto te casarías con él… Te veías hermosa como siempre, más radiante que nunca y tu sonrisa –la característica más distintiva de tu carisma—parecía más amplia. Luego supe que –en efecto– te casaste con él y que tuvieron dos hijos, además de una vida feliz.

Bueno, te fuiste y me perdí la oportunidad de decirte varias cosas… pero al menos me permito darte un pequeño honor con estas palabras. Anteriormente dije que hay personas que te acompañan toda la vida porque te marcan el carácter o la personalidad, y quiero contarle a quien lea esto que María Elena me dio una de las mejores lecciones de autoestima posibles… un secreto que ella: o lo había desarrollado intuitivamente o lo había heredado de su amorosa familia, pero que hasta la fecha, luego de más de 20 años, me acompaña, llenando de encanto incluso las más burdas situaciones.

Recuerdo como ayer a esa jovencita, María Elena, de unos 19 años diciendo las palabras mágicas para sentirte bien y linda en cualquier lugar, en cualquier momento y con cualquier atuendo. Y es que ella podía hablar con propiedad al respecto, porque había algo que era evidente en ella. Compañeros y compañeras de promoción (Colegio Salvadoreño Inglés, Prom 1992)… no me dejarán mentir… pero, de verdad, ¡a quién no le gustaba la María Elena! Y no para un rato, todos la querían para novia. Y bien, un buen día, mientras estábamos arreglándonos para una fiesta en casa de ella… quizás percibió mi inseguridad, afanada probablemente en ocultar esas libras “de más” o batallando con mi pelo con ese frizz incontenible… y me dice… parafraseo porque no recuerdo las palabras exactas, pero el mensaje fue el siguiente: “sabés cómo es que uno puede ser realmente linda, no es siendo más delgada, ni más alta, ni más blanca, ni más lacia… es sabiendo que cuando uno entra a un lugar no hay otra persona con las características que tenés… que sólo tú tenés algo que otras personas no tienen y eso te hace bonita… atractiva y todos quieren estar con vos, porque te querés a ti misma, apreciás lo que tenés y sos agradecida con Dios porque Él te hizo así como sos”. Ay María Elena, no me imaginé que el tiempo pasaría así de rápido y que no me quedaría la oportunidad para decirte que no tenés idea cuánto me impactaron tus palabras, y no me refiero al “tip de belleza”, sino a la lección de vida: Dios te hizo así y lo mínimo que podés hacer para agradecerle por todo es queriéndote, queriendo mucho lo que Él hizo, no por encima de los demás, sino con humildad. Gracias por ese momento, porque lo seguiré recordando hasta que Dios me preste vida. ¡Me ahorraste el tiempo, la aflicción y el esfuerzo de la lectura de a saber cuántos libros sobre la autoestima!

Tampoco me quedó tiempo para disculparme por no haber sido mejor amiga.   Te fallé y mucho, pero creeme que me hubiera gustado decirte que los años se encargaron de todo, un proceso doloroso que al final deja como resultado una mejor amiga, una mejor persona. Sé que tu temprana partida sólo es una pausa, y que en algún momento podré decirte estas cosas cara a cara. Pero por el momento, me despido con un gracias por todo y perdón por los errores de esa tonta, pero inolvidable, juventud.

Catty Monti

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Foto proporcionada por Carol McDermott. Prom de 1992 del Colegio Salvadoreño Inglés, disfrazados por alguna razón… evidentemente felices. María Elena viste de negro, en la primera fila del grupo.

2 comentarios sobre “A María Elena… gracias por todo y perdón por los errores de la tonta juventud

  1. que lindisimo mensaje!!! así era la Ele, siempre dejaba una huella en todas las personas que tuvimos la gran bendicion de conocerla, para mi aparte de su incondicional amistad su mejor herencia fue llevarme de su mano hacia el amor de Dios!!! increíble nuestra amiga!!!

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  2. Maria Elena fue un gran ejemplo de persona una excelente amiga, una excelente esposa , excelente madre , excelente hija, una persona llena de Dios y de mucha alegria . Te extranaremos amiga estaras por siempre en nuestros corazones.

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